¿Por qué el estado emocional puede cambiar el resultado de una evaluación?
Una prueba no ocurre en el vacío
Cuando una persona realiza una evaluación psicológica o educativa, su desempeño no depende solamente de sus capacidades. También intervienen la comprensión de las instrucciones, la familiaridad con la situación, la motivación, el cansancio, el sueño, el dolor, la ansiedad y el nivel de regulación emocional.
Esto no significa que una prueba pierda automáticamente su valor. Significa que sus resultados deben interpretarse dentro de un contexto y que el evaluador debe distinguir, en la medida de lo posible, entre la habilidad que desea medir y las condiciones que pueden interferir en su expresión.
Ansiedad y memoria de trabajo
La memoria de trabajo nos permite mantener temporalmente información y utilizarla para resolver una tarea. Participa, por ejemplo, cuando una persona debe recordar una instrucción de varios pasos, hacer un cálculo mental, organizar una respuesta o comparar alternativas.
Un metaanálisis publicado por Timothy Moran en Psychological Bulletin reunió 177 muestras y 22.061 participantes. Encontró una relación consistente entre mayor ansiedad y menor capacidad de memoria de trabajo. El efecto apareció en distintos tipos de tarea, incluyendo ejercicios de amplitud simple, amplitud compleja y n-back.
Una explicación posible es que la preocupación utiliza parte de los recursos atencionales necesarios para la tarea. La persona no pierde su capacidad, pero dispone de menos recursos en ese momento para demostrarla.
Ansiedad ante exámenes y rendimiento
Von der Embse y colaboradores analizaron 238 estudios desarrollados durante aproximadamente treinta años. Encontraron que la ansiedad ante exámenes se relacionaba negativamente con pruebas estandarizadas, exámenes de ingreso y rendimiento académico.
El efecto no es idéntico en todas las personas. Puede variar según la edad, la dificultad percibida, la importancia de la prueba, la experiencia previa y las estrategias disponibles para manejar la situación. Sin embargo, la cantidad de investigaciones acumuladas permite concluir que la ansiedad puede convertirse en una fuente real de interferencia.
Esto es particularmente importante en personas neurodivergentes, quienes además pueden enfrentar ruido, iluminación, cambios de rutina, incertidumbre social, demandas lingüísticas o experiencias previas negativas de evaluación.
¿Regularse antes de una prueba mejora el resultado?
Existe evidencia de que algunas intervenciones breves pueden ayudar. Brady, Hard y Gross enviaron a estudiantes universitarios un mensaje que les enseñaba a reinterpretar la ansiedad previa al examen como una respuesta potencialmente útil o neutral. Entre los estudiantes de primer año disminuyó la preocupación y mejoraron tanto el desempeño en el primer examen como la calificación global del curso. El efecto no apareció de igual manera en estudiantes de cursos superiores.
El estudio demuestra que cambiar la manera en que se interpreta la ansiedad puede modificar el desempeño. No demuestra que cualquier técnica de relajación funcione para todas las personas ni que una sesión Snoezelen antes de una prueba garantice una puntuación más válida.
La regulación tampoco debe confundirse con lograr inmovilidad o eliminar toda activación. Un nivel moderado de activación puede ser útil. El objetivo es que la persona disponga de condiciones suficientes para comprender, participar y demostrar sus capacidades.
El dilema de modificar las condiciones
Una evaluación estandarizada requiere seguir instrucciones y condiciones definidas para que la puntuación pueda compararse con sus normas. Si se cambian de manera importante el tiempo, las instrucciones, el tipo de ayuda o los materiales, la interpretación normativa puede dejar de ser equivalente.
Los Standards for Educational and Psychological Testing, desarrollados por la American Educational Research Association, la American Psychological Association y el National Council on Measurement in Education, indican que las adaptaciones deben reducir barreras irrelevantes sin alterar el constructo que se pretende medir.
Por ejemplo, reducir ruido ambiental podría ayudar a medir razonamiento sin que la distracción auditiva interfiera innecesariamente. En cambio, explicar de otra manera la respuesta correcta modificaría directamente la habilidad evaluada.
No todas las pruebas buscan medir lo mismo
Si el objetivo es evaluar razonamiento, aprendizaje o conocimientos, una desregulación intensa puede ocultar la capacidad de la persona. En ese caso puede ser apropiado estabilizar las condiciones o reprogramar la sesión.
Pero si el instrumento busca medir ansiedad actual, reactividad emocional o respuesta sensorial, una intervención intensa inmediatamente antes podría modificar precisamente el estado que se necesita observar. La regulación previa no es siempre neutral.
Por eso es indispensable preguntarse:
- ¿Qué constructo mide este instrumento?
- ¿La condición emocional es una interferencia o parte de lo que queremos evaluar?
- ¿La adaptación está permitida por el manual?
- ¿Cómo se documentará en el informe?
Buenas prácticas antes y durante la evaluación
El evaluador puede registrar sueño, alimentación, medicación, dolor, ansiedad, eventos estresantes y nivel de cooperación. También puede anticipar la estructura de la sesión, utilizar apoyos visuales, ofrecer pausas permitidas y reducir distractores ambientales.
Cuando sea clínicamente pertinente, puede incluirse una fase breve y predecible de familiarización o regulación. Esta fase debería ser proporcional, documentada y consistente con el propósito del instrumento.
Si la persona presenta una crisis, agotamiento significativo o imposibilidad de comprender y participar, aplazar la evaluación suele ser más responsable que forzar su finalización.
El enfoque de Anesis
En Anesis Sensory Hub entendemos que evaluar no es solamente administrar pruebas. Una valoración rigurosa integra entrevista, observación, antecedentes, contexto familiar y educativo, instrumentos pertinentes y juicio profesional.
El estado emocional y sensorial se considera una fuente de información para interpretar el desempeño. Cuando se requiere una adaptación, debe explicarse qué se modificó y cómo afecta la interpretación de los resultados.
Una buena evaluación no busca obtener «la puntuación más alta», sino una representación válida y útil del funcionamiento de la persona. El propósito final es orientar apoyos, decisiones educativas y objetivos de intervención.
Aviso: las adaptaciones y decisiones sobre validez deben ser realizadas por profesionales capacitados y de acuerdo con el manual de cada instrumento.
Si buscas una valoración que considere el estado emocional y sensorial, conoce nuestra Evaluación Integral Inicial.
Referencias
- Moran, T. P. (2016). Anxiety and working memory capacity: A meta-analysis and narrative review. Psychological Bulletin, 142(8), 831–864. https://doi.org/10.1037/bul0000051
- Von der Embse, N., Jester, D., Roy, D., & Post, J. (2018). Test anxiety effects, predictors, and correlates: A 30-year meta-analytic review. Journal of Affective Disorders, 227, 483–493. https://doi.org/10.1016/j.jad.2017.11.048
- Brady, S. T., Hard, B. M., & Gross, J. J. (2018). Reappraising Test Anxiety Increases Academic Performance of First-Year College Students. Journal of Educational Psychology, 110(3), 395–406. https://doi.org/10.1037/edu0000219
- American Educational Research Association, American Psychological Association, & National Council on Measurement in Education. (2014). Standards for Educational and Psychological Testing. https://www.testingstandards.net/