Anesis Sensory Hub

Snoezelen y autismo: ¿qué beneficios respalda realmente la ciencia?

· Psic. Cindy German
Sala multisensorial Snoezelen de Anesis Sensory Hub

Snoezelen no es solamente una habitación con luces

Cuando se habla de Snoezelen, muchas personas imaginan una sala con luces de colores, música suave, fibras ópticas, texturas y elementos de movimiento. Pero el valor de un entorno multisensorial no está únicamente en los equipos que contiene. Su utilidad depende de cómo se seleccionan los estímulos, quién controla la experiencia, cuál es el objetivo y cómo responde cada persona.

En el autismo pueden existir perfiles sensoriales muy diferentes. Algunas personas presentan hipersensibilidad a determinados sonidos, luces, texturas o movimientos; otras necesitan estímulos más intensos para registrarlos o buscarlos activamente. También es posible que una misma persona evite ciertos estímulos y busque otros. Por ello, una sala multisensorial no debería utilizarse como una receta idéntica para todos.

¿Qué ha encontrado la investigación?

La revisión sistemática más reciente sobre entornos multisensoriales en autismo fue publicada por Leonardi y colaboradores en la revista Autism. Los investigadores analizaron diez estudios publicados entre 2005 y 2024. En conjunto, encontraron resultados prometedores en áreas como atención sostenida, algunas conductas repetitivas, agresividad y respuestas sensoriales. Sin embargo, también identificaron limitaciones importantes: muestras pequeñas, intervenciones muy diferentes entre sí y poca información sobre la duración de los efectos.

Esto significa que la investigación no permite afirmar que Snoezelen produzca una mejoría general en todas las personas con TEA. Lo que sí sugiere es que puede funcionar como un recurso complementario para determinados objetivos y perfiles.

Un estudio particularmente interesante fue realizado por Unwin, Powell y Jones con 41 niños autistas de entre 4 y 12 años. Los investigadores compararon dos situaciones: en una, el niño podía controlar los cambios sensoriales de la sala; en la otra, los estímulos se modificaban automáticamente. Cuando los niños tenían control sobre la experiencia, aumentaba su atención y disminuían algunas conductas motoras repetitivas y de búsqueda sensorial.

Este resultado aporta una idea central: el beneficio no parece depender solamente de «recibir estimulación», sino de tener autonomía, previsibilidad y capacidad de elección.

Regulación en contextos de ansiedad

Otro ensayo clínico, desarrollado por Sawicki, Janal y Wade, estudió a 40 niños y adolescentes con autismo antes de un procedimiento odontológico bajo anestesia general. Quienes utilizaron una sala multisensorial presentaron menor ansiedad preoperatoria que quienes recibieron la preparación habitual.

El hallazgo es relevante porque muestra un beneficio en una situación concreta y potencialmente estresante. No obstante, reducir ansiedad antes de un procedimiento médico no equivale a demostrar mejoras permanentes en comunicación, aprendizaje o funcionamiento cotidiano.

Por su parte, De Domenico y colaboradores realizaron un ensayo piloto con 20 niños de 3 a 6 años. La intervención multisensorial se integró con tratamiento psicomotor durante 36 sesiones. Se observaron cambios favorables en algunas respuestas relacionadas con tacto, gusto y olfato, así como en motricidad gruesa. Debido al tamaño reducido de la muestra y a que se combinaron varios componentes, estos resultados deben considerarse preliminares.

¿Qué no ha demostrado todavía la ciencia?

Hasta el momento, no existe evidencia suficiente para afirmar que Snoezelen:

  • Cure el autismo o elimine sus características.
  • «Normalice» el procesamiento sensorial.
  • Genere por sí solo cambios permanentes en el sistema nervioso.
  • Sustituya terapia ocupacional, psicología, educación o atención médica.
  • Produzca los mismos beneficios en todas las personas.

Tampoco es correcto asumir que una experiencia relajante siempre es el objetivo. Algunas personas necesitan organizarse mediante movimiento, presión profunda, exploración activa o estímulos más intensos. La intervención debe responder al perfil individual y no a la apariencia de tranquilidad que el adulto espera observar.

¿Cómo debería utilizarse responsablemente?

Una experiencia multisensorial debería comenzar con un objetivo claro: reducir malestar ante una transición, favorecer la participación, explorar preferencias sensoriales, aumentar tolerancia a una actividad o apoyar la recuperación después de una sobrecarga.

También debería observarse y documentarse la respuesta de la persona. Permanecer más quieto no siempre significa estar más regulado, y moverse no necesariamente implica desorganización. Son importantes las señales de comodidad, iniciativa, comunicación, atención, participación y capacidad de regresar a las actividades cotidianas.

El enfoque de Anesis

En Anesis Sensory Hub entendemos la sala Snoezelen como un recurso dentro de una intervención más amplia, no como una solución aislada. La selección de estímulos debe considerar la historia de la persona, sus preferencias, sus necesidades, su perfil sensorial y los objetivos definidos junto con la familia y el equipo profesional.

Nuestro enfoque prioriza la autonomía y la participación. Esto significa permitir elecciones, introducir los estímulos de manera gradual, observar las respuestas y ajustar la experiencia en lugar de imponer una secuencia predeterminada.

La pregunta más útil no es «¿Snoezelen funciona para el autismo?», sino: ¿para qué persona, con qué objetivo, bajo qué condiciones y cómo vamos a comprobar si está ayudando?

Aviso: este contenido es informativo y no reemplaza una valoración individual. La respuesta a los estímulos sensoriales puede variar significativamente entre personas.

Si quieres saber cómo integramos la sala Snoezelen en un plan individual, conoce nuestros servicios.

Referencias

  1. Leonardi, S., Di Cara, M., Giliberto, S., et al. (2025). The use of multisensory environments in children and adults with autism spectrum disorder: A systematic review. Autism. https://doi.org/10.1177/13623613251320424
  2. Unwin, K., Powell, G., & Jones, C. R. G. (2022). The use of Multi-Sensory Environments with autistic children: Exploring the effect of having control of sensory changes. Autism, 26(6), 1379–1394. https://doi.org/10.1177/13623613211050176
  3. Sawicki, C. M., Janal, M. N., & Wade, S. D. (2024). Preoperative Multisensory Room Use in Pediatric Patients With Autism: A Randomized Clinical Trial. Pediatric Dentistry, 46(2), 91–98. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/38664910/
  4. De Domenico, C., Di Cara, M., Piccolo, A., et al. (2024). Exploring the Usefulness of a Multi-Sensory Environment on Sensory Behaviors in Children with Autism Spectrum Disorder. Journal of Clinical Medicine, 13(14), 4162. https://doi.org/10.3390/jcm13144162
Psic. Cindy German
Escrito por
Psic. Cindy German
Cofundadora · Facilitadora Snoezelen