Anesis Sensory Hub

Tres informes que no se hablan entre sí

· Psic. Diana Iglesias
Consultorio de Anesis Sensory Hub

Una madre llega a la primera entrevista con una carpeta. Dentro hay tres informes: uno de psicología, uno de terapia de lenguaje y uno de neurología. Los tres están bien hechos. Los tres son de profesionales competentes. Y la familia sigue sin saber qué hacer el lunes por la mañana.

Es una de las escenas más frecuentes que vemos, y no es un problema de calidad. Es un problema de arquitectura.

Sumar miradas no es integrarlas

Cada informe describe al niño desde su disciplina. El de psicología habla de regulación emocional y conducta. El de lenguaje, de comprensión y expresión. El de neurología, de desarrollo y descarta patología. Cada uno es correcto dentro de su marco.

El problema aparece en los bordes. Ninguno responde a las preguntas que en realidad importan para el día a día:

  • ¿Qué explica qué? ¿La dificultad de lenguaje está generando la frustración, o la desregulación está impidiendo que el lenguaje se despliegue?
  • Si solo hay tiempo y dinero para dos terapias, ¿cuáles?
  • ¿Qué se trabaja primero y qué puede esperar seis meses?
  • ¿Qué hago yo, la familia, esta semana?

Tres informes correctos que no dialogan producen menos información útil que uno solo que integre las tres miradas.

Lo que pasa cuando nadie integra

Sin integración, el trabajo de coordinar recae en la familia, que es la parte del sistema con menos herramientas para hacerlo y más carga emocional en juego. Y aparecen consecuencias muy concretas.

Objetivos que se contradicen. Un profesional trabaja para aumentar la tolerancia a la frustración exponiendo gradualmente al niño a tareas difíciles. Otro recomienda reducir toda demanda para bajar la ansiedad. Ambas indicaciones son razonables; juntas, sin nadie que decida el orden, se anulan.

Agenda sobrecargada. Cuatro terapias semanales más el colegio más los deberes. El niño termina la semana agotado y ningún objetivo avanza, porque no hay margen para consolidar nada.

Evaluaciones repetidas. Las mismas pruebas administradas por tres profesionales distintos en seis meses, con el efecto de aprendizaje que eso introduce y el desgaste que supone para el niño.

La familia como mensajera. Repetir en cada consulta lo que dijo el anterior, con la inevitable pérdida de precisión, y quedarse con la sensación de estar traduciendo mal.

Qué debería cumplir una evaluación integrada

No se trata de que todos los profesionales estén en el mismo edificio, aunque ayude. Se trata de que se cumplan cuatro condiciones:

  1. Una hipótesis compartida. Una explicación del caso que todos los profesionales suscriben, aunque cada uno trabaje sobre una parte distinta.
  2. Una jerarquía de objetivos. Qué va primero, qué después y con qué criterio se decide pasar de uno a otro. Sin esto, todo es urgente y nada avanza.
  3. Un documento único. Un informe que integre, no tres que coexistan. Puede tener secciones por disciplina, pero debe cerrar con una lectura conjunta.
  4. Un interlocutor. Alguien a quien la familia y la escuela puedan preguntar, y que se responsabilice de que las piezas sigan encajando cuando el caso evolucione.

Qué pueden pedir ustedes

Si están en medio de un proceso fragmentado, hay preguntas que ayudan a ordenarlo:

  • ¿Cuál es la hipótesis principal, en una frase?
  • ¿Cuáles son los dos objetivos prioritarios de los próximos tres meses?
  • ¿Cuándo se revisan y cómo sabremos si avanzaron?
  • ¿Quién habla con quién, y cada cuánto?
  • ¿Qué hacemos nosotros en casa desde esta semana?

Un profesional que trabaja de forma integrada puede responder a las cinco sin dificultad. Si nadie puede responderlas, ese es el problema a resolver antes de añadir una cuarta terapia.

Cómo lo hacemos en Anesis

Nuestro método de trabajo está construido justamente alrededor de esto: una evaluación interdisciplinaria que produce un único plan, con objetivos jerarquizados, fecha de revisión y responsables definidos.

Y cuando recibimos un caso que ya tiene informes previos, no los descartamos ni los repetimos: los leemos, los integramos y solo evaluamos de nuevo lo que haga falta. Acumular papeles no es lo mismo que entender.

Si tienen una carpeta como la del inicio de este artículo y siguen sin saber qué hacer, conversemos. A veces lo que falta no es más información, sino alguien que ordene la que ya existe.

Psic. Diana Iglesias
Escrito por
Psic. Diana Iglesias
Representante Técnica